
Los lectores habituales del blog ya sabrán que tuve la suerte de poder comprar uno de los escasos iPhone que llegaron a Vigo el día 11 de julio. Conseguí estar el primero de la lista de espera de una de ellas y con eso supuse que lo tendría asegurado.
No obstante, el jueves anterior al lanzamiento, me acerqué por la tienda a última hora para confirmar que recibirían algún iPhone. Me dijeron que por orden de la empresa, las listas de espera no se respetarían y se atendería a los clientes según riguroso orden de llegada, además a las 8 de la tarde del jueves, en la tienda no sabían ni los precios ni siquiera les aparecían los contratos iPhone en el sistema informático. Tras insistirles logré arrancarles un tímido: como mucho recibiremos 6 iPhones. Sabiendo eso, mi estrategia tuvo que cambiar y por un momento me imaginé acampando en la calle.
Tras hablarlo con Julia, mi novia, decidimos madrugar e ir temprano a ver lo que pasaba. Esa noche llovía, por lo que era improbable que se formara la cola muy temprano, así que llegamos a la tienda a eso de las 7 de la mañana. Por suerte, al lado de la tienda hay una cafetería que abre toda la noche, así que no metimos en ella a desayunar y controlar si llegaba más gente. Estuvimos así hasta las 8, hora en la que decidí inaugurar la cola. A las 8:30 llegó la primera empleada. A las 9:15 llegó un chico, según nos vimos, nos preguntamos mutuamente si veníamos a por el iPhone, e iniciamos una charla sobre el teléfono. A eso de las 9:30 llegaron varias empleadas tanto de esa tienda, como de otra, llevaban varias cajas, era obvio que en ellas estaban los iPhone, aunque no quisieron confirmárnoslo. Por un momento la cosa pintaba bien, el día anterior me habían dicho que el transporte nunca llegaba antes de las 10:30 así que parecía que Movistar estaba haciendo un esfuerzo por cumplir.
A las 10 abrieron la puerta, en ese momento estábamos unos 4 o 5 haciendo cola. Yo fui el primero en ser atendido y directamente le dije los modelos que quería y el plan de precios. Creo que nunca debieron vender un teléfono con alta tan rápido como conmigo, a partir de ahí, cuando entró en el ordenador para cursar el alta, llegó el caos. El sistema no iba, las empleadas no tenían claro cómo cursar el pedido. Llamadas de teléfono al servicio técnico, a otras tiendas para ver si a ellos les funcionaba el sistema… Mientras esperaba, miré hacia atrás y conté a unas 11 personas en la cola. Luego confesaron que sólo habían llegado 3 unidades de cada modelo, y algunos que estaban al final de la cola se marcharon con cierto cabreo. A eso de las 11:30 abandoné la tienda con los iPhones, hablo en plural porque Julia se llevó la sorpresa de tener uno, al fin y al cabo también hizo cola por él…
La experiencia de la compra no fue buena. El problema no estuvo en el personal ya que éste que hizo lo que pudo, el problema estuvo en la falta de previsión por parte de la compañía. Por suerte puede activar los iPhones en casa tranquilamente ya que aún no había empezado la venta en los USA, porque una vez que empezó allí, el caos fue mundial en el lanzamiento del iPhone 3G. Quizá el hecho de lanzar simultáneamente en todo el mundo un nuevo iPhone, una actualización para el modelo antiguo que exige una nueva activación, el nuevo servicio MobileMe y la AppStore haya sido demasiado para un día. Son los riesgos de crear mucha expectación.
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